camino de pascua

1983

Camino de Pasión, recién nacida,

pasó la luna, flor de primavera,

llevando tras de sí mantón de estrellas:

La “hoz” en media cara ya crecía.

 

Nevó con luz lechosa todo el huerto,

los árboles besó, y a su contacto,

perdidas las estrellas de su manto,

mudose en algodón el árbol nuestro.

 

Camino vamos ya de Santa Pascua:

El Cuerpo del Señor, en luz esbelta,

se adorna de fulgor y se presenta

al alma penitente en veste blanca.

 

Pasa, Señor, por mí tu mano buena,

transforma radical las fibras duras

e inflama de tu luz mi piel desnuda,

¡Que ya la luna va de cara llena!

pascua

Queda en el cerro, altiva cresta

-El nombre tiene de “Calavera”

la Cruz insigne, bandera inhiesta,

que al sol nublara, la Luz trajera

y Paz al mundo y sentido diera.

 

Del huerto umbroso -laurel florido,

ciprés esbelto, sabrosa higuera-

la tumba “intacta”, peñasco vivo,

donde la guardia sonando vela

cual boca ingente vacía queda.

 

Tronó el silencio, tembló la tierra;

mordió la roca su propia entraña;

Gimió la losa, corriose entera,

abrióse dócil ¡y la Mañana

de Luz divina quedó bañada!

 

Saltó la vida como paloma;

surcó los aires, rompió tinieblas;

cruzó los mares en voz y aromas;

vistió las flores, calmó las fieras...

¡pecado y muerte venció ya Nueva!.

 

El Universo, fugaz carrera

trajín de historia de sangre lleno,

respire hondo: al Rey que llega,

envuelto en gloria, del negro infierno,

aplauso, canto y amor eterno.

 

Las uvas se abren en dulce vino,

y sabe el grano a pan sabroso,

levante el hombre su rostro hundido

recobre fuerza, valor, sentido,

Jesús Maestro ¡surgió GLORIOSO!

 

¡Todo ha cambiado! grita la altura;

no hay mordedura. del Aspid viejo!

Cristo el Profeta, el Hijo Amado

ha con el alba RESUCITADO.

tiempo pascual

fantasía espiritual

Ha florecido la acacia

en el alcorque del patio:

perfume, luz, elegancia,

¡canción vestida de blanco!

 

Cuelgan racimos de nácar

de su esqueleto acerado:

mariposas cinceladas

en el tul de los encantos.

 

También floreció mi alma

en los silencios del claustro:

sabores nuevos, fragancia,

¡conmoción vertida en canto!

 

Aquellas ramas sin savia,

criadero de gusanos,

se aderezaron galanas

como novia en tules blancos.

 

Reverbero de esperanzas,

tu Cuerpo Resucitado;

manantial de eternas aguas,

el brocal de tu costado.

 

Vivas saltaron las ansias

de consumirse a tu lado,

cuando, mecido en tus llagas,

por ti me sentí yo amado.

 

Al calor de tu palabra

y al apretón de tus manos,

¡en flor se mudó mi entraña

y mi olvido en tu retrato!

 

Ha florecido la acacia,

huelen a cielo los campos...

¡florecí yo con el alba

en el Espíritu Santo!

domingo de pascua

1987

Hundió en la noche rusiente espada

el Soplo vivo de la Mañana.

La Muerte, fiera, descoyuntada,

en propia carne clavó sus garras.

Y en los Infiernos rindió sus armas,

al que triunfante - fulgor y llamas -

de entre sus sombras se levantaba:

¡Jesús, el Cristo, resucitaba!

 

La luz divina de su mirada

fundió las piedras en cera blanda,

la tumba fría ardió en su entraña

y, balbuciente, quebró sus jambas.

La tierra toda sintió la vida

que despertaba.

 

- Las sombras, negras, se hicieron blancas,

y los desiertos jardín de palmas,

y la condena, favor y gracia,

al Sol luciente de la alborada.

 

Oh qué ventura oír la Nueva:

“Jesús, el Cristo,

después de muerto,

resucitado,

viene al encuentro

de los hermanos”.

 

Oh Señor nuestro, Dios en persona,

tu sepultura se queda sola,

y en haz de luces, allá en la cumbre,

sobre las lomas

mueve la historia la cruz gloriosa

de tu victoria.

 

Vibren las torres lengua de plata,

lluevan sus voces por las montañas,

y en ecos largos vistan los campos

sonrisa blanca.

Vuelen las aves, de trino en trino,

por las esferas de lo infinito,

la Buena Nueva:

“Jesús, el Cristo,

en propio cuerpo resucitado,

viene al encuentro de los hermanos”.

domingo de resurrección

1995

Dio un grito la noche, su boca eran llamas;

las rocas crujieron en parto de gracia;

clavose la muerte en sí misma las garras

y el caos oscuro cuajose en mañana:

¡Surgió del sepulcro Jesús con el alba!

 

Y llora la Muerte la ausencia de lágrimas;

la Víbora antigua vomita su entraña;

el pérfido Engaño retira su máscara

y el hombre, devuelto a su honra más diáfana,

resurge con Cristo, en esta mañana.

 

Moriste por todos, Cordero sin mancha;

con sangre marcaste, Señor, tu Majada;

alzaste eficaz Constructor tu Morada

y siembras la historia de luces de Pascua,

Señor de señores, en esta mañana.

 

Las flores relumbran colores más bellos;

las aves hilvanan su gozo en concierto;

los mares, los ríos, la estepa el desierto,

las altas montañas, los bosques más densos

proclaman sin tregua: ¡Jesús no está muerto!

 

Jesús, Gloria nuestra, Baluarte y Escudo,

con paz en tus labios y abrazo en saludo,

que ofreces el Soplo divino de amor,

no dejes que el vaho que exhala este mundo

corrompa la gracia que das a los tuyos

en gesto amigable de ser nuestro Dios. Amén

domingo de resurrección

1996 (Apo. 1, 12 - 16… )

Mira al semblante de Cristo

y te verás transformado

y en sus pupilas nimbado

por el fulgor del Espíritu.

Pues su ojos son divinos

en Cuerpo Resucitado.

 

Mira su veste en blancura

y en nieve blanda el cabello,

mira su rostro de fuego

de celestial hermosura:

Por verter su sangre pura

es el Pastor y el Cordero.

 

En la palma de su mano

titilan las siete estrellas,

y mira cómo destellan

entre ardientes candelabros.

Con porte transfigurado

vivifica a las iglesias.

 

Gloria y alabanza eterna

al Cordero degollado,

que una vez crucificado

nuevo surgió de la tierra.

Alfa, Tú, Señor, y Omega

de lo que ha sido creado.

 

Tú, que por nosotros vivo,

reinas siempre junto al Padre,

con el poder que alcanzaste

envíanos al Espíritu,

y a ti, con ambos unido,

danos un día gozarte.

 

¡gloria! ¡aleluya!

Queda en el cerro, altiva cresta

- El nombre tiene de “Calavera” -

la Cruz insigne, bandera enhiesta,

que al sol nublara, la Luz trajera

y Paz al mundo y sentido diera.

 

Del huerto umbroso - laurel florido,

ciprés esbelto, sabrosa higuera -

la tumba intacta, peñasco vivo,

donde la guardia soñando vela,

cual boca ingente vacía queda.

 

Tronó el silencio, tembló la tierra;

mordió la roca su propia entraña.

Gimió la losa, corriose entera,

abriose dócil ¡y la Mañana

de Luz divina quedó bañada!

 

Saltó la vida como paloma;

surcó los aires, rompió tinieblas;

cruzó los mares en voz y aromas;

vistió las flores, calmó las fieras…

¡pecado y muerte venció ya nueva!

 

El Universo, fugaz carrera,

trajín de historia de sangre lleno,

respire hondo: al Rey que llega,

envuelto en gloria, del negro infierno,

aplauso, canto y amor eterno.

 

Las uvas se abren en dulce vino,

y sabe el grano a pan sabroso,

levante el hombre su rostro hundido,

recobre fuerza, valor, sentido,

Jesús Maestro ¡surgió glorioso!

 

¡Todo ha cambiado! grita la altura;

no hay mordedura del Áspid viejo!

Cristo el Profeta, el Hijo Amado

ha con el alba Resucitado

resureccion

1997

Con ojos buenos me miras

en el dintel de la puerta

y dan razón tus pupilas

de que tu amor es de veras.

 

Con interés solicitas

que yo comparta tu cena

y das gozoso cabida

a que la mía te ofrezca.

 

Entero tu rostro brilla

cuando a tu voz doy respuesta,

pues quieres que en compañía

disfrute yo de tu herencia.

 

Cómo el corazón se aquieta

al mirarme en tus pupilas

y verme grabado en ellas

cuando tú llenas las mías.

 

Concédeme que tu rostro

-¡con el que tú resucitas!-

derrame entero en mi gozo

el caudal de tu alegría.

¡resucitado!

I

Con el pasado en tus manos

y en tu poder mi futuro,

ando el camino seguro

que me señalan tus pasos;

con tu figura a mi lado

haces ligero tu yugo:

pues por mí muerto desnudo,

¡vives ya Resucitado!

II

Y si de tiempo menguado

- es ya mi cuna el sepulcro-

quieren los vientos en humo

dejar mi ser transformado,

puedo en tu fuerza fiado,

vivir sin miedo ninguno:

pues por mí muerto desnudo

¡vives ya Resucitado!

III

Y aunque en amores tan parco,

a caminar me apresuro,

pues a tu soplo e impulso

mis sentimientos humanos

son en tu amor llameados

con arrebato fecundo:

pues Tú superaste el mundo

¡y vives Resucitado!

IV

Y aun estos ojos cegados

de tanto color absurdo,

han de lograr con los tuyos

quedar en luz recreados:

pues por tu Espíritu Santo

tornas brillante lo oscuro:

ya que moriste desnudo

¡y vives Resucitado!

V

Y a volar tras ti me lanzo

con aleteo inseguro

- con el plumón inmaduro

y con las alas de esparto -

hacia los cielos más altos

con tu plumaje de escudo:

pues por mí muerto desnudo

¡vives ya Resucitado!

VI

Soltad los labios cansados

y arriba los corazones,

haced sonar las canciones

y ungid de fe vuestras manos;

el cielo ríe azulado

y el aire enciende fulgores:

Cristo, el Señor de señores,

¡vive ya Resucitado!

VII

Bendita sea la Cruz

por la que me has perdonado

y en la que me has asociado

a ser señor como Tú;

inúndame de tu luz

y tenme siempre a tu lado:

pues vives Resucitado,

mi dios y dueño, Jesús.

VIII

Deja que bese tus llagas

ascuas de amores rusientes,

y haz que se encienda mi mente

en el calor de tus llamas:

quiero de ti enamorada;

ser tu retrato viviente,

pues que venciste a la muerte

¡y eres Señor de las almas!

IX

Quiero ser la Magdalena

y rodeado de flores

- mi corazón en amores -

tenerte siempre muy cerca;

pues aunque siendo de tierra

y sin valor mis acciones,

Tú, renacido en la noche,

haces de mí esposa bella.

X

Dame a palpar tu costado

como Tomás en la tarde,

porque si fui yo cobarde

al no creer lo anunciado,

quiero, su ejemplo imitando,

con mi obediencia abrazarte:

pues del sepulcro te alzaste

¡y vives Resucitado!

ascensión del señor

1986

Hincados nuestros pies en este suelo

de tierra calcinada y espinosa,

los ojos fijos en tu faz hermosa,

ahora que te elevas hacia el cielo,

 

oímos de tus labios que esperemos

el día de tu vuelta victoriosa;

“Id, nos dices, con manos operosas

a construir un pueblo a mi regreso”

 

Mas ¿cómo andar, si nuestros ojos,flacos,

apenas de mirarte son capaces,

y nuestros cuerpos, frágiles y opacos,

 

rehúsan en sus obras reflejarte,

y en el dolor tan sólo nuestros labios

consiguen balbuciendo pronunciarte?

 

Pues somos barro y barro quedaremos

si en nuestro amor tu amor no poseemos,

levante nuestro espíritu a esperarte

tu Promesa, Señor, tu Santo Fuego.

tiempo de la ascensión

1986

Te vas ahora, y nos dejas tristes…;

mas a tu vuelta en cúmulo de abrazos,

nos llevarás al paternal regazo

del que Tú mismo un día descendiste.

 

Vendrás en gloria, sí, lo prometiste,

- el Padre tiene ya fijado el plazo -

a levantar del mundo con tu brazo

a los que de la muerte redimiste.

 

Tu carne somos, fibra de tu entraña,

inquieto resplandor y flor de gloria,

con la misión de repetir tu hazaña;

 

Tú, que en la carne llevas nuestra historia

y de fulgores nuestra carne bañas,

concede a nuestras luchas la victoria

 

de verte un día vivo, tan glorioso,

que el nuestro con el tuyo sea un gozo.

(Quédate con nosotros, en la Iglesia,

y envía desde el Padre la Promesa)

ascensión del señor

1996

Eres, Jesús, el culmen soberano

de cuanto Dios llamara a la existencia,

Principio y Fin de todo lo creado

y eje del mundo en próvida asistencia.

 

Relumbre corporal de su presencia

y encarnación filial de su reinado,

eres el Sí del Padre en transparencia

de amores inefables derramado.

 

Cordero y Rabadán de gesto noble,

enciendes con tu Soplo mil Estrellas

y, pues, diste la vida tú por ellas,

un nombre llevas sobre todo nombre;

 

no dejes de mirar a nuestra tierra,

rusiente espada, tú, de filo doble,

pues sigues siendo con nosotros hombre,

por más que al cielo triunfador asciendas.

ascension del señor

1997

Cantemos al Señor de las Estrellas

en el ascenso grácil a las cumbres:

vistió de blandas luces las esferas

y enardeció los mundos con su lumbre.

 

Señor Jesús que a las alturas subes

a dar cumplido fin a nuestra espera,

derrama tu fulgor desde la nube

hasta que envuelto de tu luz me vea.

 

Pues eres luz, y fuerza, y hermosura,

y dulce amor que los parajes busca

donde encontrarse tierno con el hombre;

 

y aunque tus resplandores nos asombren

y hagan quizás opaca tu figura,

es el don de tu amor quien me asegura

 

que tú jamás estás de mí lejano

y que mi vida entera está en tus manos.

ascensión del señor

1997

Flotaste en las alturas soberano,

aun siendo Tú, Señor, de carne y hueso;

dejaste de pisar salitre y yeso

para quedar por siempre transformado.

 

Te fuiste y nos dejaste asegurados

- sin revelar el día del regreso -

de que vendrías Rey en fuerza y peso

a renovar un mundo desgastado.

 

Trazaste con tus manos, sonriente,

la bendición que dura por los siglos;

y bendición hiciste a tus oyentes

 

con la misión sacral de hacer benditos:

quisiste que nosotros, barro inerte,

cambiáramos la historia con tu signo.

 

Danos, Señor, tu Espíritu del Padre

y romperá en fulgor la humana carne.