el incrédulo

21-7-1982

Es increíble

lo no visible;

inaceptable

lo que no palpes;

y yo no creo

lo que no veo;

y aunque no tengo

por el momento

mayores pruebas,

mis sentimientos

valen por ellas.

 

Es mi postura:

no hay más altura

que nuestra tierra:

todo aquí nace,

todo aquí queda.

 

Que no me aduzcan

razones vanas:

que el que algo busca

es porque gana;

que no hay amores

en las acciones,

sino ventajas,

ni en las palabras

hay una brizna

de simpatía

ni de ilusión:

al fin la nada

sin compasión.

 

¿No por dinero,

tú, tanto esmero

por el enfermo?

¡Yo no lo creo!

¿Con las ancianas,

tú, tan esclava,

sin tomar nada?

¡Mera patraña!

 

¿Tú, por el niño

tanto cariño

sin beneficio?

¡Vano artificio!

 

¿Toda la vida,

tú, por las niñas,

sin más propina

que hacerles bien?

¿tan gran mentira

voy a creer?

 

¿Tú, sin botella,

de vino llena,

en la alacena

para beber?

¡No hay quien lo crea!

¡No puede ser!

 

¿Sin un querido,

bien escondido

que sea “amigo”

de tu pasión?

 

¿Que el corazón

a un Dios entregas

que te recrea

en puro amor?

¡Cruel ficción!

 

Tú, misionera

en otras tierras

por compasión?

¡Pobre ilusión!

 

¿De casa noble,

tú, pon los pobres

por puro amor?

 

¿Que por mí ruegas

aunque te hiera

mi boca fea

con intención?

 

¿Que das dispensa

a mis ofensas,

y a mis palabras

tan enconadas

que das perdón?

 

Creer no puedo...

¡y yo no creo

tal sinrazón!

 

Mas no es sorpresa

si bien se piensa: (que)

jamas los cerdos

saber pudieron

que hubiera halcones

volando el cielo.

 

No hagamos caso

de estos fracasos:

ni son los últimos,

ni los primeros.

Demos los pasos

sin miedo alguno

creando un mundo

de realidad.

 

Pues sí creemos

que nuestras manos

con Dios al lado

pueden crear.

 

A Dios la gloria

ahora y siempre

por su bondad.

idealismo aleman

Descartes dijo: “Pienso, luego existo”.

Sentencia de verdad maravillosa

que a la existencia llega de las cosas,

sin las cosas jamás haberlas visto.

 

Mayor es todavía la agudeza

de algunos pensadores alemanes,

que, con sus doctorales ademanes,

hacen gala genial de sutileza;

 

pues su principio así proclama y dice:

“yo pienso, luego EXISTE”.

“Soy la medida exacta de los seres,

y nada al pensamiento se resiste:

 

si algo no se halla en mí, es que no existe!

las cosas son tal como yo las viere”

Noble, gentil, fecundo pensamiento

que arregla la historia de un plumazo,

 

desmembra a gusto el mundo en mil pedazos

y deja todo al ras del sentimiento.

(“Mas, ¿cómo así?, gritó un jumento listo,

si yo en verdad no pienso, ¡y existo!).