desnudez

Pedí verme desnudo por completo,

rasgadas las costuras de mis ropas;

que dieras a las llamas como estopa

la sucia veste en que vivía muerto.

 

Y Tú, Señor, oíste mi demanda:

¡Descubriste el tuétano de mi alma!

¡Qué asqueroso me vi! ¡Qué esperpento!

Me estremecí de miedo, todo frío:

 

¡Faltaba al alma luz, y al cuerpo brío!

Ni piel, ni carne: Sólo un esqueleto.

¡Sin tu vital aliento, me moría,

sin tu paterna voz me aborrecía!

 

Del vacío profundo, como fieras,

- sarcoma del valor y toda vida -

se alzaban la ambición y la codicia,

y el ansia de tener la suerte ajena,

y el odio, con la cólera y la rabia:

 

Todo como de muerto horrenda savia.

Abierto yo, sin ti, de mí vacío,

¡cómo temblé, Señor, al verme solo,

sin tapujos, sin máscara, ni dolo!

 

La nada imaginé llevar conmigo;

y cómo pesa, dura, condenada,

en alma tan sutil la densa nada.

 

Con todo me alegré de ver mi esencia:

manchón de barro y trazo incoherente,

visión sin tono y lengua balbuciente,

que encuentra en ti razón de su existencia:

 

nacido en ti y a ti en constante marcha,

llevado con amor en manos anchas,

en ti me vi cristal de trasparencia:

¿Cómo aguantarme yo tan vil y feo,

si en ti, por ti querido no me veo?

 

Déjame verme en ti, Señor, desnudo,

que todo a tu fulgor resulta puro.

pensamientos

Yo soy…

“Y vivo, ya no yo, sino que Cristo vive en mí” (Gal. 2, 20)

“Vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Jn. 3, 16)

Yo soy porque en amor por ti pensado;

para marcar tu faz venido al mundo;

sonar en mí tu voz como enviado

y ser desde raíz un hijo tuyo.

 

Soy porque Tú me piensas, bondadoso,

y porque a la existencia Tú me envías;

porque mil dones siembras Tú en mi vida

y haces que yo te guste jubiloso.

 

Pensado soy, y nazco criatura,

con la misión de alzarme hasta la altura;

yo soy con Cristo una misma cosa,

y en Él, Hijo y Señor, tu copia hermosa.

 

¿quien soy yo?

¿Quien soy?

¿de dónde vengo?

¿a dónde voy?

 

¿Qué es lo que tengo?

¿qué es lo que quiero?

¿qué es lo que busco?

 

¿Quizás dinero?

¿el mundo entero?

¿algo mejor?

 

¿Salud... o fama

que se derrama

en vano honor?

 

¿A dónde miro?

¿y qué persigo

tener al fin?

 

¿Cuál mi deseo?

Yo sólo quiero

TENERTE A TI

 

Y yo no es

que posea;

más bien,

 

bendito sea,

tu amor

me tiene a mí.

 

Tú, bastas, Señor;

yo te ansío

por ti suspiro...

yo te pido

mantenme en ti.

 

Ese TU tan grande

que se expande

esa MANO

tan bella

que todo lo llena...

 

Si yo te poseo

ya el mundo entero

lo encuentro en mí

favor certero

tenerte en Ti.

improvisacion

Hambre tengo, Señor, ¡hambre!

hambre que roe mi entraña;

hambre que tuerce mi carne

y arranca gritos al alma.

 

Hambre de paz y sosiego,

de comprensión y sentido

hambre de verme querido

y de sentirme queriendo.

 

Hambre de hacer lo que quiero,

y de querer lo más santo:

hambre de hacer lo perfecto

y de vivir tu mandato.

 

Hambre de haberla conmigo,

de que consuma mis huesos,

de que me tenga poseso

y de sus garras prendido.

 

De mí, Señor, tengo hambre,

de ser yo mismo persona,

de ser capaz de mirarme

como tu imagen y forma.

 

Hambre de ver en mis actos

la gracia de tu presencia,

de llevar en mi existencia

el fulgor de tu retrato.

 

Hambre de ser con mis obras

el pregón de tu evangelio,

hambre de gustar las bodas

en el banquete del Reino.

 

Hambre tengo y sed rabiosa

de hallarme siempre contigo,

de verme en Ti confundido

como quien es una cosa.

 

Y Tú me das a comer

lo que con ansia deseo:

¡el Pan bajado del cielo

que sacia todo querer!

 

También me das a beber

el Vaso del Vino Nuevo:

¡para que encuentre el remedio

a la pasión de mi sed!

 

(La fuente ofreces entera

que abrió de un golpe el soldado:

la Sangre de tu costado

que me limpia y me recrea.

 

Total me entregas tu Cuerpo,

que del madero colgado

y en fulgor resucitado,

glorioso viene a mi encuentro)

 

Hambre, Señor; tengo hambre

y sed ardiente, de fuego:

de convertirme en tu Cuerpo

y diluirme en tu Sangre.

 

Escucha, Señor y dame

de tu Pasión el Misterio

para vivir por entero

la voluntad de Dios Padre.

improvisacion

(al contemplar tanta secta religiosa)

Ay cuántos profetas van

y cuantos profetas vienen...

y todos, me dicen, dan

la Vida que Tú me ofreces!

 

Mas cómo darme podrán

lo que en realidad no tienen,

si son, como yo, no más

que polvo que al polvo vuelve!

 

Sistemas, filosofías,

altos discursos, consejos,

voces graves, utopías:

nebulosas sin destellos;

 

y de nuevo extrañas normas

y más vocablos sin nervio,

sensaciones en mil formas

que dejan al mundo ciego.

 

Porque ¿quién como Tú,

clavado y desnudo el cuerpo,

proclama desde una cruz:

«Por tu bien mi vida entrego»?.

 

Tú nunca cobras la Luz

que brinda tu pecho abierto,

ni haces pagar la Salud

que en Ti sin trabajo encuentro.

 

Respetas mi libertad

cuando a quererte me atrevo;

perdonas mi iniquidad

si a Ti levanto mi ruego.

 

Y si propongo cambiar

-yo sólo cambiar no puedo-

me entregas la facultad

de transformarme primero.

 

Ay, Señor, cuánta engañufla

van por el mundo vendiendo!

En lugar de sana fruta

van repartiendo veneno!

 

Con lengua fina y astuta

con “milagrosos” remedios

llevan al hombre a la tumba

y lo pudren por entero.

 

Profetas y más profetas,

adivinos y hechiceros,

observadores de estrellas,

creadores de amuletos:

 

vendedores de recetas

que esparcen olor a muerto,

forjadores de probetas

que asfixian al hombre dentro.

 

Honores, fama renombre;

poder, atracción, dinero;

redomada propaganda

de espíritus pordioseros.

 

Sexo, drogas -vicio doble-

nigromancia: los manejos

de evocar entre temblores

calaveras y esperpentos.

 

Sólo en Ti, Señor, yo creo:

Tú no dejas de ser Dios

y eres Hombre verdadero:

en uno ensamblas los dos

para crearnos de nuevo.

Eres carne de mi carne

hueso también de mis huesos:

Tu comprendes cuando el hambre

devora tenaz mi seno.

 

Tú conoces mi tristeza,

Tú saboreas mi tedio.

En mi dolor Tu te encierras

cuando me dices: “Te quiero”.

 

Tú me quieres, Señor mío

aunque soy un pobre siervo,

y es tan grande tu delirio

que por mi te entregas muerto!

 

Y son tus amores tales

como semilla en el huerto,

que porque nunca me falten

por mi de la muerte has vuelto!

 

¿Y quién jamás en el mundo

puede ofrecer el ejemplo

de amar sin provecho alguno

y sólo por puro afecto?

 

En Ti descanso seguro

ya dormido, ya despierto.

Improvisación

(jn 13, 31 - 14, 14)

Me amaste Tú, Señor, sin más, primero,

y me diste a mi mismo de regalo;

en mí te diste Tú con sumo agrado

para que yo viviera por entero.

 

Te hiciste en los favores Rey y Siervo

lavando mis torpezas con tus manos

y carne mía fuiste Tú, mi Hermano!

para colmar en Ti mi propio anhelo.

 

Don te hiciste en tus dones, buen Amigo;

y tanto la amistad llegó a obligarte

que el Cuerpo diste en Pan, la Sangre en Vino

para que yo pudiera al fin gustarte.

 

Cuánta ternura y muestras de cariño

en esta cena amiga nos dejaste!

Nunca jamás las sombras del pecado

mancillen en nosotros tu Presencia

ni el cierzo del olvido deje helado

el fuego que nos diste como herencia.

 

Mantén en torno a Ti, Señor, unidos

a quienes en tu Amor hemos creído,

y agrega generoso a tu Rebaño

a quienes todavía están lejanos.

improvisacion

Deja que el amor del Padre

llegue hasta ti en su Palabra;

deja que en fuego te hable

y se convierta en tu entraña,

como esencia de tu yo.

 

Abrele tu corazón,

dale perfecta acogida,

y verás cómo su amor

te deja en él consumida

en canto, llama y vapor.

 

La oración es tu respiro;

hincha de ella tus pulmones;

sentirás que tus amores

te desbordan el sentido,

y hecha una cosa con Cristo,

vivirás a Dios mejor.

 

Abre los ojos y mira;

abre el oído y escucha:

La Palabra es una rima

y a su sonido figura

que nos acercan a Dios.

 

Es en la voz de la Iglesia

donde muestra sus encantos,

y es la vida de los santos

donde su fuerza se expresa

con verdadero fulgor.

improvisacion

En tu mirada me veo

y oigo en tus labios mi voz;

en tu amistad yo me siento

como si Tú fueras yo.

 

Soy en tu rostro semblante

y en tu palabra, sabor;

en tu misión, misionero

y en tu poder, salvador.

 

Porque Tú vives, yo vivo;

porque me amas, yo soy;

limpio de tus manos vengo

y al Padre contigo voy.

 

Son mis andares los tuyos

¡de oveja tras el Pastor!;

la misma senda corremos

hermanos junto los dos.

 

¡Ay si de ti me separo

y niego en mí tu favor!;

polvo seré que se pudre

y aire que siembra dolor.

 

Dame que viva el misterio

de ser tu amigo, Señor;

de abrir mi pecho a tu gracia

como revienta una flor.

 

Pues yo no tengo otro guía

y no conozco otro amor

que entregue por mí su vida

y dé a la mía valor.

 

No te abandone yo nunca,

¡no muera falto de Sol!;

por las cañadas oscuras

dame gustar tu calor

 

Soy resplandor en tus ojos

y en tu palabra, canción;

soy en tu Aliento de fuego

un Tú que desborda un yo.

improvisacion

Canto, Señor, lo que siento

y lo que quiero sentir;

donde no llegue mi aliento,

hablen tus labios por mí.

 

No sólo soy lo que tengo;

soy lo que espero adquirir;

camino voy de tu encuentro,

para poderlo vivir.

 

Por ti soy yo y me muevo

en dirección hacia Ti;

en ti yo mismo me encuentro

y Tú te encuentras en mí.

 

Canto, Señor, lo que siento

y lo que quiero sentir:

dame, Señor, el momento

de poderlo en Ti vivir.

improvisacion

Cae la noche. Pierde transparencia,

como olvido de formas,

la faz del mundo.

 

El pensamiento araña en la conciencia,

roído por las horas,

un yo desnudo.

 

- Perenne escollo de mi sed de arena,

que barre con sus olas,

un mar profundo -

 

Cierro los ojos, y mi pecho espera,

con tu poder a solas:

latir fecundo

 

cuando de nuevo bañe el sol la tierra.

Tu voz trae la aurora.

Duermo seguro.

 

(Que no hay sin ti ni ser, ni consistencia;

en mí la nada toda,

todo en tu puño.)

improvisacion

Pues yo creía

que amar sabía

mi corazón,

y veo triste

que se resiste

a dar calor.

 

Con tanta puerta

y ventana abierta

se me apagó.

Y pobre y loco

de un lado a otro

necio corrí.

 

Tras los colores

tras los sabores

lejos de ti;

vertieron hieles

en vez de mieles

en mi sentir.

 

Ojos que confuso

boca sin gusto

quedóse al fin.

Tanto ver suelo

perdí el consuelo

de verte a Ti.

 

Ojos que fueran

porque te vieran

dejan de ver.

Gusto creado

de irte gustando

dejó el saber.

 

A sí embotado

quedó atrofiado

todo mi ser.

Dejóte a un lado

y trastornado

dejó el querer.

A tiempo siento

en este encuentro

con tu palabra

la boca amarga

de tanto buscar

fuera del fruto

que Dios Augusto

se ofrece a dar.

 

Vivir yo quiero

de Ti lo espero

de tu bondad.

Y viviré

y gozaré

por siempre jamás.

 

En Ti la esencia

de mi existencia

vivir y amar.

Querer es vida

y quien suspira

por saber querer

dará muy luego

con el remedio

pues quiere saber.

 

Amor es vida

Vive quien ama

quien ama, vive

y en El recibe

el don del ser.

Pues amar es ser

y quien no ama

pierde la vida

no da cabida

a quien dio nacer.

 

Y si hemos de amar

corramos sin más

haya espinas

haya minas:

Saltar por encima

sin pararse a beber.

Y busquemos el querer

en toda coyuntura

dejando la figura

de todo creado ser.

 

Para poder entender

que tras toda belleza

alzase la grandeza

del auténtico querer

porque ES el que AMA

y quien no AMA no ES.

improvisacion

Soy un pardillo

de corto vuelo

que desde el nido

cayose al suelo.

¡Oh Dios bendito

que gran esfuerzo

volar de nuevo!

Mas con tu auxilio

todo lo puedo,

y, por ser hijo,

de ti lo espero.

improvisacion

Soy solo un punto

en una línea

que se prolonga

indefinida.

 

Nadie conoce

dónde se inicia

y nadie sabe

dónde termina.

 

Ante mí ¡tantos

tuvieron vida!

Tras de mí ¿cuántos

tendrán cabida?

 

¿Dónde coloco

yo mi valía,

si no conozco

la historia mía?

 

Sólo a tus ojos

soy un valioso

punto de mira,

pues por mi causa

diste la vida.

 

¡Que soy un punto

en una línea

que tu presencia

hizo divina!

improvisacion

Dijiste que a juzgar vendrás un día,

y que tu juicio actúa ya sin tregua,

y que es tu paternal piedad más tierna

la que mantiene al hombre aún en vida.

 

También dijiste: oiré las quejas

del que oprimido sufre la injusticia

y haré caer el fuego de mi ira

sobre el que hiere, escupe, a plasta o beja.

 

Y ahora yo, Señor, te pido entregues

al furor de tu soplo al corrompido

y ahoguen su cerviz sus propias redes;

 

mas cuando clamo hambriento tu castigo,

que borres de la tierra a los rebeldes,

siento temblar mi corazón de frío ...

 

Pues al lanzar tu fuego sobre otros,

enciendo quemaduras en mi rostro:

¡que yo también, Señor, te di disgustos

y temo contra mí tu brazo justo.

improvisacion

No me deis la cruz sin Cristo,

ni a mi Señor sin los clavo:

pues, ¿qué hace un trono sin Amo

y un vencedor sin los signos

de los combates librados

y del honor recibido?

 

Señor, en la Cruz contigo

estoy yo resucitado:

en tu cuerpo, perdonado,

y en tu costado, metido,

muerto por siempre al pecado,

y en ti mismo convertido.

 

¡Ay, Señor, y cómo herido

causaste a la muerte el daño

que en ella el diablo nos hizo,

para quedar abrazados

Tú, por mí en la Cruz clavado,

y yo, por ti redimido!

 

Dadme la Cruz con mi Cristo

y a mi Señor con sus clavos:

¡quiero a mi Rey soberano

con las espinas y el titulo

de haber la muerte matado

y a mi de gloria vestido!

 

Virgen María, tu Hijo,

a quien tus labios besaron

a quien seguiste al suplicio,

vea en mis ojos el llanto

de un corazón compungido,

y a la sombra de tu amparo,

reconozca en mí al discípulo.

improvisacion

Leyendo a S. Juan

Luz eres Tú, Señor, sin mancha alguna,

y Vida eterna, fuente de ventura,

donde el sentido reina sin tropiezo,

y conforma el final con el comienzo,

en misteriosa paz, tu esencia pura.

 

En comunión feliz transformadora,

nos das tu luz y das la eterna vida

que rasga el cielo y brinda decidida

-sin deshacer jamás a la persona-

tu ser y amor en casta compañía.

 

Y somos luz, y somos en ti todo

al compartir por siempre tu alegría,

radiante en resplandores nuestro lodo

y nuestra carne en tuya convertida:

antorchas de cristal en ti encendidas.

 

Y Tú serás mi Tú, y yo, pequeño

tuyo seré, con todos, todo entero,

para gloria de Dios: del Padre Santo

y al Hijo Primogénito encarnado,

y de ambos el Espíritu más tierno.

improvisacion

Esta tierra que tú tienes

otros la tuvieron ya,

y el día en que tú la dejes,

otros tras ti la tendrán.

 

¿Cómo, pues, “tuya” la nombras?

¿Porque en ella hallaste cuna

y en ella tu sepultura

un día también tendrás?

 

¿Tan sólo, por ser alfombra

donde se extiende tu vida

llamas a la tierra “mía”,

excluyendo a los demás?

 

No enciendas en ti el orgullo

Y piensa que tú eres “suyo”

Más que ser “tuya” la tierra;

Con todo también es tuya...

¡para que no la destruyas,

y al que venga en el futuro

des un asiento seguro

donde pueda descansar!.

improvisacion

Como las hierbas;

tienen su tiempo,

así los vicios

su mal momento.

 

Crecen airosos al sol

y al viento,

si con el agua

les das estiércol.

 

Mas si el abono

niegas y el riego,

poquito a poco

se van muriendo.

 

No te descuides

¡que surgen presto

y reverdecen

los tallos secos !

 

Y si retoñan

con aires nuevos,

ciega la fuente

de su sustento.

 

No tengas pena,

no sientas miedo,

-hasta en el cuerpo-

si al vicio aplastas

y entierras muerto!

 

Una tras otra

quema en el fuego

las malas hierbas

que hay en tu huerto.

 

Y no te olvides

de que al experto

le crecen hierbas

si no está atento.

improvisacion

Mt. 5, 44-48

Que si tú me quieres,

yo también te quiero;

y si tú me odias,

yo a ti te amo.

 

Mas si tú me olvidas,

yo de ti me acuerdo,

y te doy la mano

para que decidas,

 

con hermoso gesto,

levantar el cambio:

por la muerte vida,

por el mal lo bueno,

 

fe por el engaño,

por el odio amores,

por espinas flores

y salud por daño:

¡que yo soy tu hermano!

 

Lejos de ruindades

quiero que me trates

como buen cristiano.

improvisacion

1990

Y si algún día el sol se obscureciera,

y rodara la luna sin su luz,

y se quedaran mudas las estrellas,

y el cielo hiciera su cristal betún,

y se quebrara en dos la fértil tierra

y en un erial se abriera el mar azul...

¿Qué sería, Señor, de mi existencia?

¿Fatal, absurdo? No, si estabas Tú.

 

Pues si conmigo estás, tendré la Vida,

y en ella el corazón de cada ser,

al Padre y al Espíritu en familia

y el gozo consumado en su poder,

mis ansias más profundas bien cumplidas

de sólo ser querido y de querer.

 

Quien a tu lado viva, vive siempre

en la profundidad del Dios viviente.

improvisacion

Y llevo en el alma

la noche

y el alba.

A muerte

se odian,

a guerra

se llaman.

 

Con garfios,

con hoces,

con dardos

en llamas,

sin pausa,

feroces,

desgarran

mi entraña.

 

En sangre

-mi savia

rusiente –

empapan

sus armas.

Los odios

me matan;

las luces

me salvan.

 

¿Seré

yo noche?

¿Seré

yo alba?

Si miro

de frente

y ofrezco

mi cara,

-tu luz es mi lámpara-

¡las sombras

que llevo

se tornan

mañana!

 

Mas si,

quejoso

de mí,

le vuelvo

la espalda,

¡en sombras

de nada

transforma

mi noche

la luz de mi alma!

 

La noche

(tu luz en mi alma)

y el alba

carcomen

mi alma.

improvisacion

Dijiste que la cruz es la vereda

que asciende sin tropiezos a la cumbre,

tu gesto salvador, tu voz y lumbre

que marca con vigor la vida nueva.

 

Yo te creí, Señor, y aunque entre quejas

y hundido en torbellinos de inquietudes,

me arrastro tras de ti, en polvo y nube,

para contigo descansar en ella.

 

Mírame, por piedad, que voy perdido

y dame con la fuerza de tu aliento

seguirte hasta el final en el camino;

la llama viva que abrasó tu pecho

 

encienda en ascuas de olorosa incienso

la fibra inerte de mi cuerpo herido.

La cruz, Señor, te irradia en luz oscura

y a mí, por ti, me encumbra a las alturas.

improvisacion

¿Por qué, Señor, quisiste ser hombre

y construir con él una familia,

cuando ni tu nación, en mala envidia,

te quiso conceder su propio nombre?

 

¿No fuiste tú el blasfemo desahuciado

a quien ninguno osaba ver el rostro,

cuando, ya muerto en cruz, desnudo y roto,

te abrías a la lanza del soldado?

 

¿Qué amor fue el tuyo, por nosotros, pobres,

que te hizo padecer hasta en el alma

al darle tú la desnudez por armas

y fuera así tu compasión más noble?

 

¿Y qué ganaste, di, Jesús divino,

sino desprecio y golpes sin medida

desde tu muerte fiel por nuestra vida

hasta que vengas Rey en poderío?

 

Que comprenda, Señor, lo que es amarme

con tanto arrojo y con ternura tanta

y cambie mi conducta en vida santa,

siendo tú mi razón y propia sangre.

improvisacion

¿Qué queda en mí, Señor, de aquellos bríos,

cuando en mi juventud forjaba sueños

de proclamar al mundo tu evangelio

bajo tórrido sol o extremo frío?

 

¿Dónde aquel entusiasmo -¿ya perdido?-

de gritar tus hazañas salvadoras,

de hacerlas carne mía y sangre propia,

todo entero yo .. en ti fundido?

 

¿Fallo tu obra en mí? ¿No queda nada?

¿Menosprecié el valor de tu palabra?

¿Entristecí a tu Espíritu Sagrado

con fútiles razones y descaros?

 

Quizás soy un burgués, no un consagrado,

dispuesto a consumirme en tu servicio.

¡El confort me dejó, taimado vicio,

el corazón y el alma esclavizados!

 

Devuélveme, Señor, tu Fuego Santo,

y aunque desportillado, -soy de yeso-

haz que todo mi ser sienta el encanto

de lo que pude hacer y no (lo) he hecho.

 

Pues si te miro a ti y en ti me veo

curará tu piedad mi alma en llanto.

improvisacion

Del sol y el agua

nace la flor.

-De la mirada

encariñada,

la llamarada

de la ilusión-

 

Mas sin la tierra

¿dónde se encierra

su corazón?

 

-Sin el sonido

de los latidos

¿dónde el sentido

de la emoción?

 

¿Cuánto desprecio

por este barro

que con sus manos

formó el Señor!

 

¿Dónde su nombre

de ser un hombre

sin esta arena?

¿Donde su carne

sin una madre

que pariera?

 

Con agua y sol

crece la flor;

y de este cieno

Dios hizo el cielo

de su mansión.

 

El Padre Bueno

y el Hijo Verbo

y el Santo Amor

dieron al barro

sabor humano,

y con su fuerza

hizo presencia

en nuestra historia

en flor y aroma

nuestro Señor.

improvisacion

Ojos que sus ojos vieron,

boca que su voz fraguó,

pechos que el amor fluyeron

en su humano corazón...

Virgen María, te ruego

hables de mí a tu Señor.

 

Pues son tus ojos luceros

donde su luz llueve el Sol,

y tus labios puro verso

a los oídos de Dios...

 

Yo sé que si tú me miras

y urgen por mí tu oración,

aunque en mi vida haya espinas,

seré en tu mano una flor.

 

Habla a tu Niño, Señora,

y háblale al corazón,

tu palabra redentora

me alcanzará su perdón.

improvisacion

¿Quién no ha soñado cruzar

las infinitas esperas

y codicioso besar

las diminutas estrellas?

 

¿Quién no ha pensado llegar

a donde duerme la aurora

y enardecido robar

el embrión do las horas?

 

¿Quién los abismos del mar,

apartados, silenciosos,

no ha deseado alumbrar

con el fulgor do sus ojos?

 

¿Quién no ha querido soltar

los repliegues de la historia

para volverlos a atar

al placer do la memoria?

 

¿Y quién, para dominar

los avatares del mundo,

no deseó contemplar,

los enigmas del futuro?

 

Hacia abajo y hacia arriba,

hacia atrás y al porvenir

lanzan los hombres sus miras

para alejarse de sí

 

Todo se quiere tener

en un preciso momento,

lo que vive y ha de ser

y lo que fue y ya está muerto

 

Plenitud y libertad,

movimiento y entereza,

robustez y agilidad,

exactitud y destreza:

todo se quiere a la par:

superar la propia esencia

¡y volar!

 

!Volar los cielos mis altos

sin dejar la humilde tierra,

acercarse hasta lo Santo

arrastrando su miseria!

 

¿Quién podrá lograr tal meta

vestir luz y ser de barro

ir a Dios con alma muerta

ser su hijo y ser pecado?

Improvisación

Dame, Señor, tu palabra

para que pueda alabarte

con precisión y buen arte,

hervidos en viva llama,

como ríos de mi sangre

desde el corazón y el alma.

 

La palabra sugestiva,

el adjetivo acertado,

la resonancia cumplida

y el objeto bien cifrado.

La imagen encantadora,

robusta, vital y ardiente,

que resuene impetuosa

como punzón en las sienes.

Sea la frase concisa,

por el buril biselada,

con el símbolo indivisa,

para llegar como espada

a la médula del alma.

 

¿Y cómo hablar sin sentirte?

¿Y sentirte sin mirarte,

y mirarte sin vestirme

de la luz de tu semblante?

Dame, Señor, tu Palabra.

Improvisación

Si no tiene la palabra

en la obras eco vivo,

¿dónde brillará el espíritu

que provoca y anima el alma?

 

Mi yo sin un tú, vacío;

entre nosotros personas,

será el diálogo baldío

si el yo y el tú no se informan.

 

¿Cómo sentirme a mí mismo

un yo robusto y sereno

si no hay un tú decisivo

que me empeñe todo entero?

 

¿Cómo podré ver al otro

si no me mira a la cara

y yo me veo en sus ojos

en el don de su palabra?

 

¿Sostenerme en mi firmeza,

cuando vivo en extravío?

¡Si todo son atavíos

sin figura ni belleza!

 

Yo ya no puedo ser yo

ni siquiera en las vivencias

sin un Tú interlocutor

que dé a mi ser consistencia.

 

Y eres Tú, Señor amigo,

presencia vital hiriente,

el gigante Tú incisivo

que hace a mi yo ser consciente.

 

O veo a todos en ti

y en todos a ti te veo,

o soy totalmente ciego

y enteramente infeliz.

 

Tú, eres, Señor, el Logos,

de Dios Palabra encarnada;

sonando tu voz en todos

fibra te haces de su entraña.